La mayoría de las lesiones cardíacas ocurren en perros sin síntomas cardiovasculares aparentes, lo que dificulta su detección temprana. Las alteraciones cardíacas se identifican mediante análisis electrofisiológicos, ecocardiográficos, histopatológicos, inmunohistoquímicos y biomarcadores específicos.
La especie Leishmania infantum es la más asociada a estas afecciones, con una mayor incidencia en perros mayores de seis meses. Además, se documentaron numerosos casos de miocarditis con infiltrados inflamatorios, lo que subraya la gravedad de esta enfermedad en el sistema cardiovascular de los animales afectados.
El estudio enfatiza la necesidad urgente de incluir evaluaciones cardiovasculares rutinarias en perros diagnosticados con leishmaniasis visceral, especialmente en regiones con alta incidencia de la enfermedad. Estas evaluaciones permitirán un diagnóstico más preciso, así como una intervención temprana y efectiva. Asimismo, se recomienda a los veterinarios realizar exámenes cardiovasculares periódicos, monitorear biomarcadores cardíacos específicos e implementar una vigilancia epidemiológica rigurosa para identificar patrones espaciales y temporales de esta patología.
La integración de evaluaciones cardíacas en los protocolos veterinarios no solo mejorará la detección temprana de estas complicaciones, sino que también optimizará la gestión de esta enfermedad compleja y de gran impacto en la salud animal. Mantenerse informado y aplicar estos conocimientos en la práctica clínica es esencial para proteger la salud cardiovascular de los pacientes caninos.


